PISO TURISTICO ENCUBIERTO LOS FINES DE SEMANA

Esta situación empieza a ser bastante normal. Arrendatarios que una vez acceden a la vivienda, ponen el apartamento o piso a disposición de plataformas de alquiler turístico. Es un engaño al propietario arrendador y también suele ser fuente de conflictos para con los vecinos del inmueble. En este caso, además, existían otros matices, al ser arrendador y arrendatario, antiguos compañeros de trabajo pero sin una estrecha relación de amistad.

Ana había alquilado a un compañero de trabajo, Roberto, su apartamento del centro de Madrid cuando ella decidió mudarse a la casa de sus padres que habían fallecido años atrás y que estaba situado muy cerca de la sucursal de la empresa a la que había sido trasladada. Conversaciones de máquina de café y un anuncio de esos de arrancar en el tablón de la empresa, hicieron que Ana alquilara el apartamento rápidamente. Mejor un conocido pensó, y así firmaron un contrato por 3 años. La renta era baja, dada la situación del apartamento, pero las prisas y el hecho de que Roberto le dijera que pintaría, acuchillaría y cambiaria sanitarios a su cargo, hicieron que Ana no se lo pensara dos veces. A los 7 meses y con la intención de ver las obras y cambios que había hecho Roberto, Ana fue un sábado por la mañana y, para su sorpresa, le abrió una pareja y le dijo que Roberto no estaba y que ellos se encontraban pasando allí el fin de semana, porque que lo habían alquilado a través de la plataforma Madrid72horas (nombre ficticio). Ana lo confirmó en internet y se puso en contacto con una amiga abogada, quien le informó que ella podía rescindir el contrato pero Roberto se podría negar y no abandonar la casa o dejar de pagar la renta aduciendo haber costeado las obras. En cualquier caso, un juicio de al menos 2 años. Además, la abogada confirmó con la plataforma que Roberto les había mostrado un contrato en el que Ana le autorizaba a subarrendar parcialmente el apartamento. Al tratarse de un conflicto con varias perspectivas pero con posibilidades de prolongarse, fue la misma abogada la que le sugirió que lo intentara con una mediación puesto que no tenía nada que perder.

En la primera sesión quedó claro el enfado y sensación de engaño sufrida por Ana pero también la necesidad de los ingresos que le proporcionaba el alquiler puesto que había pedido un crédito para reformar la casa en la que vivía. Roberto, por su parte, expuso que no tenía idea inicialmente de hacer lo que hizo, pero que tras un juicio de modificación de medidas le habían aumentado la pensión a sus hijos, que además seguía pagando la hipoteca de la casa en la que viven sus hijos con la madre, que después de pagarle a Ana el alquiler le quedaba muy poco para vivir, y que, como casi todos los fines de semana él estaba fuera de Madrid, le pareció una forma fácil de aumentar sus ingresos. Reconocía que tenía que habérselo contado a Ana y pedirle permiso.

¿Qué hubiera ocurrido si Roberto hubiera pedido permiso a Ana? ¿Queréis volver al punto de partida?

Esa fue nuestra propuesta como mediadores que dio paso a un largo diálogo entre ello, con nuestra asistencia Tras dos sesiones de hora y media cada una, acordaron:

–              La relación con Madrid72horas sería gestionada por Ana directamente, estableciendo un protocolo de comunicaciones entre ellos a este efecto.

–              Repartir al 50% los ingresos de alquiler turístico.

–              Los ingresos que ya había obtenido Roberto se compensaban con sus gastos de reforma en el apartamento.

–              Prorrogar el contrato por otros 3 años con la renta actualizada al IPC pero compartiendo al 50% los gastos de comunidad.

–              El nuevo contrato contendría una cláusula de sometimiento Mediación, en caso de desavenencias o conflictos.

 

¿Seis horas de mediación y un acuerdo, o dos años de juicio? La elección es clara.

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