Cuando tu vecino te hace la vida imposible

Gema Murciano Álvarez   (Mediadora & Abogada)

La vida en comunidad puede tener ciertas ventajas, siempre tienes a mano a alguien para solicitar una ayuda urgePor nte mientras mantienes tu intimidad, las viviendas están construidas en núcleos urbanos donde se encuentran todos los servicios, es posible prescindir de vehículo privado y da más sensación de seguridad.

No obstante, no todo es tan idílico, a veces por el comportamiento de los vecinos, la vida en un piso se hace insoportable, y es que hay muchas “libertades” en lid que hay que armonizar: ruidos, comportamientos incívicos, y olores son sólo algunos de los problemas que pueden emerger.

Cuando nos damos cuenta de que “nos ha tocado” el vecino ruidoso, solemos empezar enfadándonos, y sólo cuando estamos casi al límite llamamos a su puerta para pedir moderación, pero para ese entonces, ya estamos para pocas tonterías y es inevitable usar un tono que denote lo molesto que estamos. Esa actitud, no suele entenderse bien, y facilita que el interlocutor también se ponga a la defensiva, lo que hace que el enfado alcance cotas mayores.

Si la situación molesta persiste, la visita al vecino se repite, y empieza a convertirse en un problema de mayores dimensiones, al incluir contestaciones o comentarios inadecuados.

Al no mejorar la convivencia, a veces acudimos al presidente o al administrador, para que sea un tercero el que haga de pacificador, pero cuando eso no funciona ¿qué podemos hacer?

¿QUÉ SALIDA NOS QUEDA?

Es en ese momento en el que ya no podemos dejar más tiempo y respondernos sinceramente a estas preguntas

1- ¿Necesito resolver la situación cuanto antes?

2- ¿Tengo algún interés en mantener alguna relación con la otra parte? (continuaremos viviendo en el mismo domicilio o alguna de las partes tiene intención de mudarse)

3-¿Tengo algún detalle del problema que preferiría que no trascendiera?

4- ¿Para mí es importante que conste alguna disculpa de la otra parte?

5- ¿Quiero mantener el control del resultado?

6- Si acudo a un Juez, ¿hay posibilidades de que la sentencia que dicte sea difícil o imposible de cumplir?

7-¿Tengo suficientes medios de prueba para sostener mi pretensión en un juicio?

8-¿Tengo alguna duda sobre algún punto que puede no resolverse a mi favor en un juicio?

9- ¿Quiero una solución duradera?

10-¿Dispongo de medios económicos suficientes como para afrontar los gastos derivados del juicio (abogado, procurador, peritos, informes…)?

Si ha respondido SÍ al menos a cinco de estas preguntas, debe saber que además de acudir a la vía judicial, tiene la posibilidad de acudir a mediación.

¿QUÉ ME PUEDO ENCONTRAR EN UNA MEDIACIÓN?

En primer lugar, la mediación es una forma de resolver conflictos perfectamente legal y que tiene encaje en nuestro ordenamiento jurídico, con su propia normativa estatal (Ley y Reglamento), y además con su desarrollo legal a nivel autonómico. Esto quiere decir que estará amparado por la Ley, y sus acuerdos tienen trascendencia y consecuencias judiciales.

Si necesita resolver la situación cuanto antes, la mediación es más ágil y flexible que un proceso judicial, por lo que en tres o cuatro sesiones puede tener una solución a su problema.

Si no hay posibilidades de que ninguna de las partes se mude de lugar, interesa mantener la relación, y que ésta sea lo más cordial posible para evitar que se produzcan de nuevo incidentes. La mediación al facilitar un diálogo asistido, permite tratar el problema de raíz, y ponerle ahí la solución.

Si algún detalle prefiere que se trate en privado (o le horroriza que pueda publicarse su sentencia con sus datos), la mediación le garantiza una absoluta confidencialidad. Es uno de sus principios protegidos en la Ley.

Si considera necesario que haya una disculpa, la mediación, al salir del ambiente encorsetado de un juicio favorece un clima más distendido que facilita que se produzcan esas disculpas.

Si es una persona que no le gusta dejar las cosas al azar, la mediación es su procedimiento, porque es el dueño del proceso, se trata lo que usted quiere, y se resuelve como usted quiere con la ayuda del mediador, que va guiando el proceso de modo que es fácil llegar a acuerdos en los que ambas partes salgan beneficiadas.

Y si no sabe negociar, no se preocupe, el mediador está preparado para ayudarle y no adoptar ningún acuerdo con el que no se sienta seguro. Además, si el contenido de aquél es de difícil o imposible cumplimiento, les ayudar a encontrar otras vías de solución. El acuerdo es suyo, luego no tiene que ser la misma solución para todos, y puede ser creativo, no tiene que limitarse a lo que dicta como solución una Ley.

En el caso de no contar con pruebas suficientes, que puede hacer que la sentencia dictada no nos sea favorable, la mediación se configura como el elemento idóneo para resolver disputas.

Teniendo en cuenta que la solución la aportan los propios implicados, y que están de acuerdo con ello, la duración de los mismos está garantizada, sin perjuicio de que pueda modificarse en el futuro. Además, al abrir otras formas de diálogo, facilita la resolución de otros posibles incidentes que puedan generarse.

Además de tiempo, la mediación también reduce costes económicos, al no requerir de tantos profesionales, y al ser un procedimiento más económico que la vía judicial.

Pero además, en el caso de no ser satisfactoria, el uso de la mediación no cierra la posibilidad de acudir a juicio posteriormente.

 

 

¿Tiene más dudas sobre mediación en conflictos inmobiliarios?

No dude en ponerse en contacto con nosotros.

Podemos ayudarle.

LEY 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles

B.O.E. num. 162 – 07/07/2012

REAL DECRETO 980/2013, de 13 de diciembre, por el que se desarrollan determinados aspectos de la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles

B.O.E. num. 310 – 27/12/2013

 

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