CONFLICTO VECINAL – CERRAMIENTO DE TERRAZA

CERRAMIENTO DE TERRAZA SIN PERMISO DE LA COMUNIDAD ¿PUEDE MANTENERLO UN NUEVO PROPIETARIO?

 

Los conflictos con vecinos resultan especialmente incómodos, pues se desarrollan en ese ámbito que es nuestro refugio, el del hogar, pero de puertas afuera, por lo que puede y normalmente suele, afectar a otras personas con quienes podemos tener mayor o menor trato, mayor o menor confianza, pero que coincidimos casi a diario. Un conflicto vecinal no resuelto, nos recuerda también casi a diario, que algo no está bien en nuestro hábitat y que estamos perdiendo calidad de vida.

Hoy hablaremos de un problema bastante usual en la convivencia en Régimen de Propiedad Horizontal, en relación al cerramiento de una terraza, que se nos ha plateado y que se ha resuelto utilizando las técnicas y herramientas que nos aporta la mediación.

 

EL CONFLICTO

Se trata de una comunidad de vecinos de un edificio de alto standing en el que las terrazas están orientadas al jardín interior con piscina de la urbanización cerrada. Hace cinco años un vecino, recién llegado y propietario de uno de los dos áticos, realizó sin permiso de la comunidad el cerramiento de la terraza, desoyendo los ruegos y requerimientos de aquella. El asunto acabó en demanda ante los tribunales lo que ocasionó el enfrentamiento permanente entre el propietario y el resto de vecinos.

La comunidad obtuvo una sentencia favorable para que se eliminara el cerramiento a costa del propietario, a quien también demandaron por las deudas con la comunidad.

Finalmente el ático fue embargado y adjudicado en subasta a un Banco, el que, a través de su inmobiliaria, vendió a un matrimonio con dos hijos de 4 y 6 años de edad. Advertidos los nuevos compradores por el presidente de la comunidad, de que existía una sentencia para eliminar el cerramiento, se negaron aduciendo que la inmobiliaria no les había advertido de nada, que el cerramiento era una de las razones por las que habían comprado ese inmueble y que si la comunidad mantenía lo que ellos consideraban una actitud hostil dejarían de pagar los recibos.

Los conflictos agotan y éste no iba a ser la excepción. La comunidad de propietarios se mostraba desesperanzada ante la nueva situación, de alcanzar una solución definitiva. Se celebró una junta en la que unos optaban por pedir la ejecución de la sentencia y otros por negociar con los nuevos propietarios del ático. Finalmente, a propuesta del administrador, se acordó que el tema se sometiera a mediación, con la condición de que el hipotético acuerdo que se alcanzara fuera sometido a votación en una nueva junta extraordinaria.

                                             Imagen a título de ejemplo. No se corresponde con el caso real.

LA SOLUCIÓN

Acudieron a una sesión informativa del proceso de mediación, el presidente de la comunidad en representación de los vecinos y el matrimonio propietario del ático. Aceptada la mediación por ambos partes, acordaron un calendario de tres sesiones.

En la primera, cada uno expuso sus diferentes puntos de vista y se clarificaron posturas, lo que nos permitió conocer toda la historia desde su origen.

El presidente de la comunidad manifestaba que lo que ésta siempre ha buscado es una convivencia tranquila basada en el respeto entre los vecinos. Que en su momento hubo unanimidad en rechazar el cerramiento que se hizo en uno de los áticos porque no querían un edificio en el que cada uno hiciera con la terraza lo que quisiera como ocurre en otros muchos que se ven por cualquier calle y resultan a veces una aberración estética, y que ello, en su opinión y en la de otros vecinos, depreciaba el valor de venta de un inmueble. Además, consideraba que los pisos eran lo suficientemente grandes como para no necesitar ampliar la superficie cerrando la terraza. Asimismo, manifestó que habían aceptado la mediación propuesta por el Administrador del edificio porque estaban cansados de años de conflicto y que habían pensado que con un vecino nuevo podrían llegar a un acuerdo, puesto que no eran culpables de una situación provocada por el anterior propietario, pero que si esto no se conseguía y dado que tenían una sentencia a su favor solicitarían la ejecución de la misma, a fin de evitar sentar un precedente para habilitar otros cerramientos.

El matrimonio propietario del ático negaba que el cerramiento pudiera depreciar el valor de los pisos, al menos considerando lo que les había costado a ellos, que el daño estético era menor en todo caso al tratarse de la última planta, que el hecho de tener cerrada la terraza fue uno de los motivos de su decisión de compra por la seguridad de sus hijos y que la inmobiliaria del Banco no les había informado de ningún juicio a propósito del cerramiento.

A través de la intervención de un mediador, quedaron expuestas las necesidades fundamentales de ambas partes. Los nuevos propietarios requerían seguridad para sus hijos y que cesara el clima de hostilidad que percibían por parte de sus vecinos. Y la comunidad necesitaba conseguir una solución definitiva a este conflicto que se ha prolongado en el tiempo y les ha provocado angustia y desánimo, así como que se mantuviera un criterio estético común en el edificio.

Los propietarios del ático agradecieron a los vecinos, representados por el presidente de la comunidad, su buena voluntad para conseguir una solución negociada a pesar de contar con una sentencia a su favor. Y éste hizo lo mismo con el matrimonio, a sabiendas de que el cerramiento de la terraza fue uno de los elementos esenciales que motivaron la compra de su vivienda.

En la segunda sesión, a través de una serie de preguntas formuladas por el mediador, ambas partes fueron aportando ideas como posibles soluciones, hasta acordar que someterían a la junta de copropietarios la autorización para estudiar y consultar sobre la viabilidad de la elevación de los petos de obra de las terrazas de los dos áticos existentes en el edificio, añadiendo una verja de forja que hiciera que se lograra una altura mayor que resultara suficientemente seguro, así como la autorización para instalar toldos iguales en las mismas, a cambio de eliminar el cerramiento existente. Las obras serían sufragadas por la comunidad y por los propietarios del ático, al 50%.

Quince días más tarde se celebró una junta extraordinaria, en la que se aprobaron las soluciones propuestas, autorizando elevar los petos de las terrazas de los áticos con unas jardineras metálicas en las que se plantarán setos y colocarán dos grandes toldos a rayas blancas y amarillas. El matrimonio propietario del ático objeto del conflicto vecinal, solicitó esperar al comienzo del verano para empezar las obras de demolición del cerramiento, lo cual fue consentido por el resto de los vecinos.

Lo convenido y autorizado en la Junta de propietarios fue recogido en un último acuerdo escrito, firmado por las partes en la tercera sesión de mediación, que puso final al proceso y al conflicto, de forma satisfactoria para ambas, y con un coste total inferior a los 200€ para cada parte.

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